Introducción

La disponibilidad del agua ha sido desde épocas remotas uno de los condicionantes más fuerte para el establecimiento y posterior desarrollo de los asentamientos humanos. El necesario equilibrio entre las necesidades y las disponibilidades de agua depende de las condicionantes relativas al entorno natural y a los de las actividades humanas. La búsqueda de este equilibrio ha requerido, en cada circunstancia particular, la adopción de soluciones de distinto tipo, entre las que siempre han destacado las presas de embalse, sobre todo en aquellos países en los que el agua no es un bien abundante o si bien es abundante, es irregular en su presencia y lugar.

Una de las primeras y principales actividades de la ingeniería civil es la construcción de presas. Todas las grandes civilizaciones se han caracterizado por la construcción de embalses de almacenamiento de agua para suplir sus necesidades, en las primeras épocas para satisfacer las demandas de irrigación surgidas del desarrollo y expansión de la agricultura organizada. Al operar las condiciones de restricción impuestas por circunstancias locales, especialmente de clima y topografía, el poderío económico de las civilizaciones sucesivas estaba ligado a la experiencia y conocimientos en materia de ingeniería de recursos hidráulicos. La prosperidad, la salud y el progreso material se ligaron cada vez más a la habilidad de almacenar y conducir el agua.

El propósito principal de una presa puede definirse como el de proveer retención y almacenamiento de agua de una manera segura. Como corolario de este hecho, cualquier presa debe representar una solución de diseño específica para las circunstancias del lugar. Por tanto, el diseño debe representar un equilibrio óptimo entre las consideraciones técnicas locales y las económicas en el momento de la construcción.